miércoles, 19 de octubre de 2011

Las agencias de calificación y el momentum.


Que estamos viviendo días oscuros no es nada nuevo para nadie. Una crisis financiera, una crisis de la deuda soberana, una falta de liderazgo y/o iniciativa política en la UE… y ahora las notas de los principales bancos mundiales- ya no solo Santander- y la de países como España se está revisando por las agencias de calificación a la baja.

Las agencias de calificación- Standard & Poor, Moody’s, Fitch-  nacieron debido a la necesidad de conocer que había detrás de cada empresa, activo, acción… Su trabajo es, mayoritariamente, el de indagar en las actividades contables de la empresa y valorar si la visión que tiene sobre sí misma es real y objetiva; es decir, si cada activo, por ejemplo, vale lo que se dice que vale. Entre otras funciones, las agencias de calificación también acreditan tal empresa acordemente a su situación; tal función sirve, en teoría, para que los inversores conozcan lo que hay detrás del nombre de la empresa, su viabilidad a largo plazo, liquidez, situación financiera…  Tal información es evaluada y graduada de forma que, las empresas que van mal reciben una nota más baja y, por lo tanto, están mal vistas por los mercados, tienen más dificultades para pedir préstamos bancarios, su venta de acciones se empieza a ver dañada debido al miedo a la bancarrota, los proveedores son más cuidadosos a la hora de proporcionar y los acreedores empiezan a buscar alternativas.

El papel de las agencias de calificación fue de gran importancia durante la crisis de 2008; entonces los paquetes de deuda tóxicos que salieron a la venta fueron evaluados con una triple A (AAA), la nota más alta de todas, fue como si se compararan los paquetes tóxicos con deuda soberana de un país como Alemania. ¿En qué estaban pensando? Fue lo que se les preguntó en los juzgados americanos, cuando se les llamó a declarar. Inteligentemente ellos contestaron que sus evaluaciones eran una simple opinión de tales paquetes, y de que de ninguna manera esperaban que su opinión se fuera a tener en cuenta cuando esos paquetes de deuda fueron asegurados por la agencia AIG- si, la patrocinadora del Manchester United- lo que llevó a la quiebra a tal aseguradora pues no pudo hacerse  cargo del seguro que reposaba sobre los paquetes tóxicos.
Ahora, en esta crisis de la deuda soberana de 2010, las agencias de calificación están teniendo un papel muy activo; calificando la deuda de países enteros como Grecia o España, la de bancos comerciales como Santander y, ahora, del más grande inversor de todos, Goldman Sachs- otro villano en la crisis, vale, pero el trabajo soñado ¿no?-  que ha reportado pérdidas de cientos de millones de dólares. También, la deuda de España ha sido calificada a la baja- quizás un toque al que probablemente será el Presidente de España en poco, Mariano Rajoy.

La pregunta es ¿si ya fuimos traicionados anteriormente por dichas agencias, estamos dispuestos a seguir sus evaluaciones de nuevo? Parece ser que sí pues los bancos aún piden un mínimo de nota para poder solicitar un gran préstamo y todavía no se han tomado medidas legales de importancia contra ellas por su papel en 2008; quizás esperamos que sean ellas las que griten ‘¡Tierra, Tierra!’ al final de esta crisis- si es que tal final existe, por cierto- cuando sus evaluaciones den un giro positivo, cuando sus análisis sean los que denoten un cambio en el patrón negativo, un punto de inflexión. 

Sin embargo, soy partidario a NO dejar pasar su falta; tales agencias deben ser penalizadas y reformadas para mostrar mayor transparencia. ¿Cuándo- y aquí viene la moraleja de mi historia- se debe hacer esto? En mi opinión cuando todo esto haya terminado, estamos en tiempos en los que estamos a merced de los mercados financieros, ya no dependemos de nosotros mismos ni de nuestros gobiernos, sino que dependemos de organismos internacionales (el FMI o la UE, por ejemplo)  y de su interrelación con otros organismos como bancos y ciertamente agencias de calificación, que metafóricamente son los ojos de los mercados. No creo que sea prudente el quitar los ojos al mercado tal y como están las cosas, recordad lo que pasó en el crack de la bolsa de 1929, fue el miedo -¡vale!  Principalmente fue la súper-burbuja financiera, pero fue el miedo lo que la llevó a estallar- lo que llevó a la caída de Wall Street; ciertamente, en estos tiempos de crisis, no conocer el cuándo un país está fracasando económicamente puede llevar a malas inversiones, tal riesgo de malas inversiones hace que la transacción sea pensada e incluso no realizada aún si el país está creciendo poco a poco, lo mismo pasa con los préstamos del banco, los trámites sería interminables y muy probablemente se harían con un interés significativamente mayor.

Lo que podemos sacar de esta crisis es una lección sobre el momento de actuar- en inglés, timing- demasiado pronto puede llegar a ser igual de negativo que demasiado tarde.

 
Juan Sosa

lunes, 17 de octubre de 2011

Las expectativas, el verdadero problema de España;


¡Oh, Grecia! Cuna de la civilización moderna, de grandes filósofos y políticos, hogar de grandísimas construcciones y bellísimas esculturas. Cuya historia fue, en su momento, historia de Europa; cuyas decisiones fueron causa de otras posteriores en Europa. Triste es el destino que ha deparado que tal vínculo se renueve, en forma de una crisis europea, y que ha visto su nacimiento en la nación de Aristóteles y Platón entre otros.

Bien conocido es el problema; Grecia y la deuda griega. Durante años el gobierno griego mal-invirtió el dinero público y no tan público, costándole a su país los altos niveles de interés que los que tiene que hacerse a cargo y de los que, sin embargo,  no puede hacerse de cargo independientemente; quedando a merced de los turbulentos mercados internacionales, con políticas fiscales que, en circunstancias normales, serían un suicidio económico y político y con la vergüenza de ser la fuente de contagio a otros países europeos, principalmente en la periferia.

Y allí yace España, con niveles de deuda inferiores a los de Alemania y, evidentemente, inferiores a los de Grecia. ¿Quién fue el causante de que un futuro tan prometedor se viera ennegrecido? Ciertamente fue el miedo; el miedo a que incluso teniendo una deuda inferior a la alemana, británica o italiana, España podría tener dificultades en pagar su deuda, y allí entran en juego las expectativas. Alemania, ¿quién le va a decir a los alemanes que no pueden pagar su deuda por que no son lo suficientemente competitivos?, el nivel tecnológico y educativo alemán es una de las envidias de Europa; con una inversión en I+D anual de 62.000 millones de euros en 2007 y con un nivel educativo superior a la media de la OCDE, aunque bien es cierto que se encuentra en declive comparado con otros años. La economía alemana tiene un PIB nominal tres veces más grande que el español, un sector industrial envidiable y con una gran productividad clasificada en el Top-5 del Índice de Competitividad del Foro Económico Mundial en 2010-11.

Si teóricamente, la crisis de la deuda afecta a países con grandes niveles de deuda y, prácticamente, no afecta a Alemania en gran medida, es debido al papel de las ya mencionadas expectativas. Antes de la crisis, España peleaba por entrar en el G-7, las cuentas estatales se mantenían en niveles respetables y la tasa de paro, aunque alta, no alcanzaba niveles tercermundistas. En el 2007, España invirtió en I+D sobre 13.000 millones de euros, poseía- y posee actualmente- un nivel educativo significativamente inferior a la media de la OCDE y una competitividad decadente desde el año 2005. Sin contar con el problema de los bancos españoles comprando deuda griega ni con la quiebra de las constructoras españolas en 2009, puede que una pequeña parte de culpa de la crisis española tenga que ver con fallos estructurales. 

Quizás si se invirtiera más en educación - ¡ojo!, no digo que tal inversión tenga que venir del sector privado o público, simplemente que tendría que venir- en tecnología y en levantar la industria española de niveles casi simbólicos a algo más productivo y tangible podríamos levantar el país. Si se pudieran retener las grandes cabezas españolas que se marchan a otros países donde se aprovechan de su talento, si se hicieran reformas políticas destinadas al crecimiento económico que no fuera dependiente en el turismo, otro gallo cantaría. Lo que es cierto es que con una tasa de desempleo de más del 20%, el crecimiento económico español podría estar bastante peor y sin embargo resiste al borde del abismo, ¡imagínense si esa gente estuviera produciendo!
España tiene un gran potencial pero indubitablemente está obstaculizado por sus problemas estructurales casi tanto como lo está por la situación internacional, pues esos problemas estructurales lideran a unas expectativas negativas percibidas fuera de la nación y que, consecuentemente, nos llevan a pagar mayores intereses en la deuda para compensar el riesgo de que tales problemas estructurales nos hagan no pagar nuestras obligaciones.


Juan Sosa

jueves, 13 de octubre de 2011

Keynesianismo, austeridad y dos Nobeles;

Hace poco, el mundialmente conocido y ganador del premio Nobel de Economía Paul Krugman publicó un artículo en su blog ensalzando el poder que las teorías keynesianas tenías sobre la economía en relación con la política monetaria defendida desde la otra acera. Krugman se centró en dos puntos principalmente; la efectividad de la política fiscal y el poco efecto que la política monetaria está teniendo sobre el crecimiento económico durante la crisis.
Largos han sido estos años para los keynesianos- entre los que me encuentro yo, hasta cierto punto-con grandes dosis de desprestigio desde el otro lado del charco y con una fama de economía ineficiente y costosa a largo plazo, relacionada ocasionalmente con el socialismo.
Krugman señala que desde que la crisis de la deuda soberana empezara, se tomó la austeridad como principal solución para dominarla, liderando a los principales países de la economía global a un estancamiento económico que está próximo a una nueva crisis- entendida desde el punto de vista de PIB negativo durante cierto tiempo. Los países con deudas ya no crecen y, por tanto, son más vulnerables a los mercados y más dependientes sobre instituciones internacionales como el IMF o incluso bancos centrales, lo que hace su rescate costoso y complicado. Krugman señala que ésta es una prueba de que el keynesianismo no ha pasado de moda y su efecto en la economía es, todavía, importante ya que al haberse hecho exactamente lo contrario, austeridad, se ha llevado a la economía a una situación de estancamiento- el lector ávido habrá notado la similitud de su argumento. También recuerda que el New Deal americano fue quién sacó a América de la crisis de los 30 y el principal artífice ideológico de tal política fue, adivinen, John Maynard Keynes.
No satisfecho con eso, Krugman llega a señalar que la política monetaria expansionista que están liderando la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo de inyectar liquidez como medida para conseguir la deseada expansión en el PIB- recuerden que Milton Friedman argumentaba que en tiempos de crisis, la mejor solución era tirar dinero desde un helicóptero; Krugman asegura que su efecto está siendo marginal- principalmente simbólico, ya que los mercados siempre responden positivamente a nuevas inyecciones- y de que ninguna manera es suficiente para contrarrestar la desmedida austeridad impuesta sobre los países con mayores deudas.
¿Qué quiere decir todo esto? Ciertamente, la política fiscal llega a tener un mayor impacto sobre el crecimiento económico que la monetaria; teniendo en cuenta que la naturaleza de la crisis está relacionada con un factor en especial, la deuda, parece sensato dejar de gastar tanto. Bien, o como diría nuestro segundo Nobel en Economía, Joseph Stiglitz, pero hasta cierto punto; es importante para una economía disponer de todas sus armas, obviamente no dispones de todo el dinero o maniobra fiscal que desearías en estos momentos pero ¿lo sacrificarías todo para reducir significantemente tu déficit a largo plazo? Hay otras formas para salir de la crisis, es innegable que estamos en una posición difícil pero no por ello las medidas deben ser descabelladas; se ha propuesto que haya una política fiscal integrada entre los miembros de la Unión Europea y también la venta de Eurobonos para financiar el crecimiento, son medidas a largo plazo encaminadas a un futuro más estable pero ¿y a corto plazo?; la reforma del FEEF sería un bueno comienzo.
Las perspectivas de futuro son negras- y lo han estado desde 2008- pero podríamos estar peor, si la zona euro entrara en recesión incluyendo a Alemania y Francia no tengo ninguna duda de que, al menos Grecia entraría en bancarrota y quizás- no creo-  lleguemos a ver la caída de la zona euro. Parece ser que, contrario a lo que se opinaba hace cinco años, las teorías de Keynes siguen siendo necesarias para el futuro de la economía mundial.

Juan Sosa

miércoles, 12 de octubre de 2011

12 de Octubre, Fiesta Nacional;

Hoy se celebra la fiesta del 12 de Octubre, que conmemora el sentimiento nacional español, el orgullo a la patria que ayer se reflejó en la gran afluencia en el partido de la Selección contra Escocia. La triste noticia sin embargo, es que tal fiesta se ve empañada por dos sucesos negativos aunque no enteramente definitivos; la votación negativa de ayer en Eslovaquia y la bajada de nota de Standard & Poor y Fitch a diez y seis entidades financieras españolas, respectivamente.
¿Qué quiero decir por no enteramente definitivos? Pues que, en primer lugar, la votación de ayer en Eslovaquia fue sucedida por la dimisión de la primera ministra Iveta Radicova y la caída del gobierno vigente ya que, detrás de la votación sobre la reforma del FEEF, se encontraba una moción de confianza. Esto puede hacer pensar que el voto negativo de la oposición no fue más que una maniobra política, algo que sólo el tiempo dirá. No obstante, son de especial preocupación las declaraciones del líder de la oposición, Richard Sulik, quien clama que Eslovaquia es demasiado pobre para pagar los errores ajenos y de que políticas como ésta- la reforma del FEEF para ayudar a países con mayores problemas- son una ‘vía al socialismo’, finalmente, urge a sus compañeros de recordar sus competencias, las cuales no son salvaguardar el euro ni a bancos financieros extranjeros- o incluso nacionales, hasta cierto punto- sino que su cometido es velar por los intereses de los eslovacos.
La semana próxima se reúnen los líderes de la Unión Europea en una cumbre que, ciertamente, abordará temas financieros y con especial énfasis la reforma del FEEF; sin embargo, para los que esperaban- como yo- que dicha cumbre sirviera como un mensaje a los mercados sobre unidad, integración y solidaridad, puede que no veamos cabalgar a los 17 jinetes en el horizonte al rescate del euro. Es por eso por lo que creo que es de gran importancia llegar a tal cumbre con los deberes hechos, quizás tenga el mismo efecto que cuando los bancos centrales de EEUU, la UE, Japón, Reino Unido y Suiza hicieron público, hace unas semanas, su intención de inyectar liquidez a los mercados cuando éstos lo necesitaran. Puede que eso es lo que necesitemos, dar la seguridad de que haremos lo que sea necesario para salvar al euro, quizás devuelva un poco de sensatez al mundo financiero.
Sobre la bajada de nota no hay mucho que decir, pero sí mucho que hacer. Bruselas ya ha movido ficha, reclamando mayor solvencia a los bancos comerciales, aunque lo especialmente preocupante es que, entre los bancos que han recibido la bajada de nota se encuentran BBVA y Santander; parece ser que las próximas semanas serán claves para el futuro de la crisis…

Juan Sosa

martes, 11 de octubre de 2011

La importancia de llamarse Eslovaquia;


Hoy por hoy, el futuro inmediato de la Unión Europea recae en este pequeño país gobernado por una coalición de cuatro partidos políticos de centro derecha. Con Malta habiendo votado positivamente en la reforma del FEEF- Fondo Europeo de Estabilidad Financiera- sólo queda saber si la reunión de los países europeos en su próxima cumbre contará con dicho fondo para tomar las decisiones programadas.

¿Por qué es tan importante? Habiendo el Fondo Monetario Internacional negado cualquier ayuda económica a los bancos comerciales,  el papel de tal empresa caerá sobre el FEEF y sobre, muy probablemente, el Banco Central Europeo. 

Los primeros síntomas del problema de los bancos comerciales empiezan a ser palpables; Dexia, un banco franco-belga con una gran exposición a la deuda soberana griega, ha sido rescatado por los gobiernos de Francia, Luxemburgo y Bélgica. Parece ser el indicio de que la crisis atacará por un nuevo frente, los bancos comerciales y de que Dexia es el primero de muchos por llegar.

La aprobación de la reforma del FEEF permitiría una mayor flexibilidad a la hora de rescatar países y entidades bancarias; con un capital de 440.000 millones de euros sería bienvenido por países cuyo rescate sea relativamente barato, hablo de países como Grecia. Sin embargo, expertos claman que el total de fondos del FEEF no sería suficiente para rescatar a países más grandes como Italia o, adivinad, España y menos aún cuando sus competencias se expanden a bancos comerciales; en total calculan que se necesitarían entre 3 y 3,5 billones de euros para rescatar a Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y España.

Ciertamente, los líderes europeos que se verán las caras la próxima semana para la cumbre estarán deseando tener a su disposición la aprobación unánime de la reforma del FEEF, entonces será cuando veamos- o esperamos ver- el compromiso y solidaridad de los líderes europeos contra la crisis, un mensaje a los mercados de que estamos juntos en esto. De que pase lo que pase, la Unión Europea está hermanada, sea cual sea el coste.
 
Juan Sosa

lunes, 10 de octubre de 2011

En el principio...

Al ser ésta la primera de las entradas que, a lo largo de probablemente un año, escribiré en este blog, parece apropiado – y lógico- empezar desde el principio. Este espacio está destinado principalmente a la economía con atención especial a la macroeconomía española y, muy probablemente,  a la británica ya que mis estudios tuvieron lugar en el Reino Unido; aunque también se abordarán temas financieros y políticos.

¿Un poco sobre mí mismo? Tengo 21 años y soy residente en España a la espera de la confirmación de un Máster en Economía del Desarrollo para el año que viene, el cual tomaré en la LSE (London School of Economics) o en SOAS (School of Oriental and African Studies); mi interés sobre estos temas viene ya de hace tiempo, específicamente desde mi segundo año en la universidad, cuando me encontré con una asignatura que relacionaba la economía internacional con el desarrollo político y económico de un país.

Mi interés por escribir viene desde que, al comenzar mis estudios, empecé a leer un blog de economía que publica la BBC; la editora se llama Stephanie Flanders, y no os mentiré, escribe artículos increíbles, de una sencillez extraordinaria pero con ideas frescas que muestran su profundo entendimiento de macroeconomía y de las relaciones internacionales, desde entonces no me pierdo uno. La podéis ver en el margen derecho de este espacio, donde encontraréis unos videos relacionados.

¿Y cuál es el principio? Bueno, el comienzo oficial de la economía como una ciencia social se le atribuye a la publicación de La riqueza de las naciones de Adam Smith-  aunque obviamente antes existían negocios y la causa-efecto regía naturalmente los mercados. Dicho libro me estoy leyendo estos días, desconozco la versión española pero la original está caracterizada por ser un libro bastante difícil de leer, con continuas referencias a eventos históricos que actualmente ya no son relevantes y con un vocabulario que- para desgracia del lector moderno- demuestran el nivel académico del autor. No habiéndome leído todavía la primera parte del libro- tiene cinco- puedo confirmar que el autor era un visionario para su tiempo, si se lee atentamente se puede discernir que anticipa incluso la lucha de clases, la industrialización a gran escala, la inflación, contabilidad básica y otras preocupaciones macroeconómicas de hoy en día.

Quizás sea un poco exagerado el decir que anticipa la lucha de clases, sin embargo, es innegable que Adam Smith nombra dos facciones que entran en conflicto de intereses día a día, la de los propietarios y la de los trabajadores, una intentando llevar los salarios lo más bajos posibles y la otra, intentando subirlos lo máximo posible. Lo que es más, Adam Smith llega a mencionar colectivos de trabajadores luchando por sus intereses- aunque como él mismo reconoce, eran ilegales en esos tiempos- y colectivos de empresarios o propietarios que se reunían a pactar salarios para mantenerlos bajos.
También hay que mencionar que, en cuanto empiezas a adentrarte en los capítulos más complejos, se empieza a notar la influencia filosófica del autor, el cual deja patente que es el típico utilitarista inglés. 

Y de él fue de donde nació la ciencia de la organización, la economía; tildada algunas veces de inmoral, otras de eficiente pero desde entonces siempre presente en el día a día de nuestra sociedad; desde la producción de un juguete en China, al ascenso del fascismo en Alemania en los años 30, a la crisis mundial de 2008. Y cuyas consecuencias están en continua sinergia con las otras ramas de las ciencias sociales como la política y las relaciones internacionales. Éstos son los hechos sobre los que opinaré en este espacio.


Juan Sosa